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Amsterdam es una ciudad conocida
a nivel mundial por su “alocado” estilo
de vida, su barrio rojo, sus coffee shops y su medio
de transporte por excelencia, la bicicleta. Todo aquel
que va a Amsterdam no puede desperdiciar la oportunidad
de conocer la ciudad a lomos de una bici
y adentrarse en el verdadero estilo de vida holandés.
Debido fundamental al relieve infinitamente plano del
país, ciudadanos de todas las edades utilizan
a diario la bicicleta como medio de locomoción.
Amsterdam está dotada de carriles
bicis por todas partes (10.000 km. construidos
por toda Holanda) y es por ello que da la sensación
que el derecho del ciclista predomina sobre el del caminante
o el del conductor. Lo mejor es alquilar una bici en
cualquiera de los múltiples puestos que hay aunque
puede que salga algo más barato en las tiendas
de la estación de tren (unos
6 euros/día), al norte de la ciudad. Muchos optan
por comprar una de segunda mano a precios muy reducidos
pero hay que tener cuidado en dónde dejamos la
bici porque los robos son muy habituales.
Respecto al resto de transportes, siempre
serán una buena elección ya que allí
los servicios son excelentes. Desde el aeropuerto Schiphol
salen trenes hacia Central Station, la gran estación
de trenes de la ciudad, cada 15 minutos de 6 a 24 horas.
El viaje dura alrededor de veinte minutos y el precio
del ticket es 3.40 euros. Una vez en
Amsterdam, el viajero puede moverse por la ciudad con
total libertad y garantía por
la extendida red de autobuses, tranvías o metro
a un precio aceptable. Actualmente existe una tarjeta
muy valiosa, la Amsterdam Card, con
la que el transporte es gratuito y, además, se
puede entrar gratis en multitud de museos a partir de
33 euros el primer día.
En cuanto a otras maneras de moverse,
alquilar un coche para desplazarse por la ciudad no
resulta demasiado recomendable ya que las distancias
son cortas, las calles ciertamente estrechas y el tráfico
de bicis y paseantes es constante. El taxi tampoco es
aconsejable ya que suele costar unas cuatro
veces más que cualquier transporte público.
Cobran unos 10 euros por un recorrido de unos 5 km.
Sin embargo, una experiencia muy especial
es subirse a bordo de uno de los múltiples barcos
que surcan los canales del centro de la ciudad. Por
la noche todos los puentes se iluminan por lo que el
recorrido es encantador. Los precios por trayectos
de una hora oscilan entre los 7 y los 10 euros. También
se puede comer o cenar en el barco desde 22 euros el
cubierto. Otra opción es subirse al Museumboot,
un barco turístico con paradas en los principales
museos de la ciudad.
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