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La organización política
de los Países Bajos es sin dudas un símbolo
mundial de progreso a seguir. Las diferentes medidas
en pos de entender mejor al ser humano en su función
social ha dado que hablar en más de una vez,
pero siempre con resultados positivos. Ámsterdam,
capital de esta particular monarquía constitucional,
es la sede que alberga los organismos más importantes,
como es el caso de los Estados Generales,
o el parlamento. La Reina
estaría encargada del poder ejecutivo a la vez
que da la libre elección del primer ministro.
El poder judicial, a su vez, también
es elegido por voto directo y se lo llama Asambleas
Provisionales.
Pero lo importante de la política
de este país es la continua búsqueda de
consenso ante los temas más importantes. De esta
forma, el Estado comulga activamente
con el pueblo, quien participa en casi todas las decisiones
políticas. Con el tiempo, el carácter
“progre” del país
se tradujo en leyes como la eutanasia, el
matrimonio entre personas del mismo sexo o la libre
consumición de drogas. Medidas que revolucionaron
al mundo y que con el tiempo surtieron su efecto, producto
de una reflexión más que de un
libertinaje sin sentido, como muchos objetaban.
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